martes, 1 de marzo de 2011

Marzo 2011. INICIO. En una oscura noche, durante una tormenta terrible, la mansión Linares está a punto de dar una fiesta. En su despacho. Armando mira una vieja foto del amor de su vida, a la que no ha podido olvidar: Marisela Gaitán de Montalvo.

Aunque está casada, Marisela no es una mujer feliz puesto que vive bajo el yugo de su marido, Eladio, hombre machista e imponente, acostumbrado a hacer su voluntad y doblegar la de los demás. Ambos se preparan para acudir a una cena con amigos, en la que se anunciará el matrimonio de la hija de uno de ellos. Eladio, disgustado, exige a Marisela que encuentre a Fabio, su hijo, el cual es un irresponsable y desobligado y de lo cual Eladio culpa a su esposa, quien llama al muchacho peor éste no le contesta por estar fornicando con Deyanira, de la cuál es amante desde hace mucho tiempo a pesar que esa noche será anunciado el enlace matrimonial entre ella y Joaquín Santágata, el hijo de un magnate que ha hecho grandes negocios con los padres de ella, quienes también la buscan por toda su casa, sin poder encontrarla. Penélope, su madre, sufre con desesperación su ausencia y se lo hace saber a Armando, su marido, quien asegura estar harto del comportamiento de su hija. Espera que tras su casamiento su marido pueda reformarla pues siempre ha sido rebelde.

Deyanira y Fabio fornican en el auto de éste, en una calle solitaria. Los dos se burlan del estúpido Joaquín, de quien ella no está enamorada. Por fin él responde al celular y asegura a su madre, Marisela, estar en camino a la casa de los Linares y tras colgar continúa fornicando con su amada.

Marisela y Eladio llegan a la casa Linares y son recibidos por los anfitriones, de quienes son viejos amigos. Allí, Alejandra, una vieja amiga, comenta con su hija Viviana lo extraño que se le hace la ausencia de Fabio y Deyanira, a los cuales hace días vio acaramelados en el club deportivo. Viviana exige a su madre que deje sus intrigas para después pues ella es la novia oficial de Fabio, quien se las pagará por haberla dejado plantada.

En una vieja casona, Cecilia piensa en Marisela, su hija, y en lo que tuvo que hacer para que ésta se casara con Eladio, quién poseía ya un hijo ilegítimo al cuál recogió tras tenerlo con una mujerzuela. No se arrepiente pues gracias a eso su hija tiene una vida digna y es una mujer de sociedad. Frente a la foto de su difunto marido, don Ismael Gaitán, asegura haber hecho bien al salirse con la suya, sometiendo a sus dos hijas a cumplir su voluntad.

En la misma casa, en una sombría habitación, llora Maricarmen, rodeada de muñecas. No deja de culpar a su madre por haberle prohibido siempre el amor de un hombre solo para cuidarla, por ser la menor.

Deyanira llega a casa, empapada. Secretamente entra a su habitación y comienza a arreglarse. Penélope la sorprende y la reprende por su mal comportamiento. La muchacha se descara y asegura que a ella lo que menos le importa es casarse con un idiota como Joaquín por lo que se niega a que la pidan. Penélope discute con ella y termina abofeteándola, asegurándole que si no baja y evita pasarles una vergüenza, se arrepentirá.

Fabio se presenta en la reunión y es reprendido por Eladio, quien le promete que la próxima vez que lo haga esperar lo castigará. También padece los reclamos de Viviana, quien le exige que le diga porqué estaba acaramelado con Deyanira en el club. Fabio asegura ser buen amigo de Deyanira desde siempre y pide a su novia que, si solo tiene reproches para él, entonces terminen su relación.

Joaquín llega acompañado de Facundo, su padre, dispuestos a pedir la mano de Deyanira, quien aparece ante todos luciendo hermosa. Fabio la mira lleno de orgullo, cosa que disgusta a Joaquín y Viviana.

Alejandra dice a Marisela y Eladio lo mucho que desea que Viviana y Fabio se casen. Marisela desea lo mismo  pues considera a Viviana una muchacha pulcra y decente, no así Eladio, quien está seguro de que Alejandra desea casar a su hija con su hijo solo por ambición, puesto que tanto ella como Octavio, su marido, están arruinados y no desean quedarse en la calle. Advierte que, aunque sus hijos se casen, él no dará un solo peso a su vástago, el cual tiene que aprender a ganarse la vida y a hacerse de un patrimonio por sí solo.

Marisela pide a Fabio que se olvide de Deyanira, la cual no será para él. El muchacho exige a su madre que deje de meterse en su vida y le recuerda cuanto la desprecia por jamás haberlo defendido de las ofensas de Eladio.

Armando asegura a Facundo que sus negocios crecerán cuando sus hijos se hayan casado, pues sus fortunas se unirán y formarán un imperio. Los dos hombres se abrazan y Facundo asegura a su hijo que están haciendo el mejor negocio de sus vidas. El matrimonio, por lo tal queda sellado con la pedida, un beso entre los novios y el aplauso de los invitados. Fabio siente unos celos terribles que no puede controlar. A él lo besa Viviana. La boda se celebrará en el caribe.

Maricarmen cree que aún es joven para encontrar el amor. Cecilia le prohíbe que  piense en ello, asegurándole que solo será libre cuando ella muera. Mientras, tendrá que cuidarla en la salud y en la enfermedad. Maricarmen desea entonces que su madre muera pronto.

En casa, Marisela piensa en la vida que siempre tuvo bajo el yugo de una madre que la obligó a casarse con Eladio, quien siempre la ha sobajado y le ha impuesto su voluntad. Recibe la visita de Viviana, quien le dice que Fabio se ha vuelto indiferente y que sospecha que es por causa de Deyanira. Marisela le asegura que no es así y que Fabio la quiere como la ha querido siempre.

Armando y Penélope discuten por los celos de ésta, quien le reclama el no quitarle nunca los ojos de encima a Marisela. Armando prefiere no pelear y se marcha. Viviana asegura a su madre que, si sigue así, enferma de celos, terminará por alejar aún más a su marido.

En una carnicería de mercado, Rolando, un apuesto y musculoso muchacho, carga reces y atiende a la gente junto con sus padres, Irma y Leónidas, quienes tras una discusión de su hijo con una clienta, lo reprenden. El muchacho se queja y entonces ellos le hacen ver que, si hubiera estudiado como su hermana y su hermano menor, quizás su suerte sería otra, pero, como no fue así, tiene que fletarse en la carnicería.

Gabriela, una apuesta y sencilla muchacha, sirve café a Eladio, quien en su oficina, asegura a Octavio que la boda entre Deyanira y Joaquín dará grandes ingresos a su empresa. Octavio solo espera que nadie se interponga, por lo que alarma a Eladio, a quien, tras tanta insistencia, confiesa que Alfonsina ha visto a Deyanira en repetidas ocasiones con Fabio, y que los dos se comportan como algo más que simples amigos. Eladio no puede creerlo y sabe que si la hija de Armando no se casa con Joaquín, perderán una gran oportunidad empresarial.

Fabio visita a Deyanira, quien se encuentra en la alberca de su casa. Allí los dos hablan y él le pide que no se case. Ella no desea hacerlo pero sabe que ese matrimonio significa demasiado para sus padres. Se besan y son vistos por Pita, quien se asombra y más tarde exige a su hija que le dé una explicación. Deyanira se sincera: Ella está enamorada de Fabio.

Joaquín teme a que todos descubran que él y su padre en realidad no tienen nada pues está verdaderamente enamorado de Deyanira. Facundo confía en que las cosas marcharán bien y el crucero será pagado por las empresas de Armando y Eladio.

Armando visita a Marisela, a quien asegura seguir amando a pesar que han pasado muchos años. Intenta besarla pero ella lo rechaza, temerosa. Él le pide que no tenga miedo pues sabe que también lo ama. Ella le deja claro que no es así, y aunque fueron separados forzosamente por los padres de ella para casarla con Eladio, ya lo olvidó. Armando se niega a aceptarlo y la besa fuertemente.

Deyanira y Fabio fornican en el departamento de soltero de él. Se escucha el timbre y al darse cuenta de que es Viviana, Deyanira se esconde. Viviana y Fabio discuten pues él se porta distante con ella, quien exige que se casen y hagan una vida juntos. Al ver la bolsa de una mujer en un sillón, Viviana comienza a buscar por todo el lugar hasta encontrar a Deyanira en el clóset. La cachetea y es correspondida por lo que las dos se desgreñan sin que Fabio pueda separarlas hasta que Deyanira le dice a si rival que a quien Fabio ama es a ella. El hombre lo acepta destrozando el corazón de su novia, quien lo cachetea y sale huyendo con el corazón destrozado. Deyanira besa a su amado.

Alejandra habla con Penélope, a quien confiesa el odio que siente por Marisela, quien se casó con Eladio a pesar que fue una simple secretaria, insípida, con la que él se encaprichó. Recuerdan cuando Alfonsina y Eladio se amaban y él la despreció para casarse con Marisela. A Alejandra le queda el gusto de saber que tarde o temprano su hija se casará con el hijo del hombre al que siempre ella ha amado mientras que Penélope le dice que no entiende cómo no luchó por él, si por un hombre como Eladio, cualquier mujer estaría dispuesta a matar, así como confiesa sentir el mismo odio por Marisela, pues sospecha que Armando aún sigue enamorado de ella.

Viviana se queja con Octavio de lo ocurrido con Fabio y asegura que hablará con Joaquín para desenmascarar a Deyanira. Octavio suplica a su hija que no haga una locura y promete que el arreglará las cosas para que ella se case con Fabio Montalvo cueste lo que cueste, pues de no ser así se quedarán en la ruina pues lo ha perdido casi todo en apuestas. Viviana entonces juzga a su padre y desea haber tenido uno como Armando o como Eladio, los cuales tienen agallas.

En una sencilla universidad, el joven y apuesto Javier toma clases. Al terminar y salir es abordado por varias muchachas, a las que ignora por completo. Sube al taxi que maneja y comienza a trabajar para juntar dinero y poder seguir pagándose los estudios. Al llegar a su humilde casa, Irma, su madre, lo recibe con los brazos abiertos.

Deyanira pide a Fabio que no la busque en un tiempo pues realizará los preparativos de su boda. Él le pide que no se case y huya lejos con él pero ella teme a las represalias de su padre por lo que Fabio se propone impedir esa boda. Tiene un enfrentamiento con Eladio, quien le exige que le diga si es verdad que tiene una relación con la muchacha. Al aceptarlo, recibe una fuerte bofetada y es amenazado con quedarse sin absolutamente nada. Eladio le recuerda que si quiere hacer vida con alguna mujer, entonces aprenda a trabajar y la mantenga de su propio trabajo. Marisela interfiere para defender a su hijo pero solo recibe agresiones de los dos por lo que llora amargamente.

Marisela acude a casa de su madre, donde Maricarmen le dice que ya no soporta más vivir como vive, pues quiere sentirse mujer, ser amada. Las dos lloran pues han sido víctimas de la voluntad de su madre. Marisela aconseja a su hermana que a la menor oportunidad abra sus puertas al amor, pues solo eso la liberará. Son interrumpidas por la dura Cecilia, quien lamenta que sus hijas, a pesar de ser bien cuidadas, lleven una vida de pecado. Las dos hermanas sufren por no poder ser madres de alguna u otra manera. Cecilia les asegura que todo es un castigo divino.

Deyanira se ve con Joaquín, quien la ama profundamente y desea hacer el amor con ella, la cual se niega asegurando que llegará virgen al matrimonio. Joaquín le asegura saber que no lo ama, pero que luchará por conseguir su amor.

Viviana no soporta vivir sabiendo que Fabio no la ama y que prefiere a Deyanira por lo que piensa darle un escarmiento.

Octavio suplica a Eladio que le preste dinero y entonces Eladio le pide a cambio, como garantía, las pocas propiedades que le quedan, entre ellas, su casa. A Octavio no le queda más que hacerlo. Al contarle lo sucedido a Alejandra, ésta le aconseja que se deshaga de Eladio, al cual odia con todas sus fuerzas, así como también a Marisela, a la que le encantaría ver sufrir.

Penélope habla con su hija, a la que pide que recapacite y siente cabeza pues ya no es una jovencita. Deyanira llora, angustiada, confesando no estar enamorada de Joaquín, con quien será infeliz. Penélope la alienta para que vea su matrimonio con optimismo.

Fabio visita a su padre en la oficina. Allí se topa con Gabriela, quien está secretamente enamorada de él, a pesar de ser tratada con la punta del pie.

Marisela sufre pensando en el amor de Armando, a quien no ha podido olvidar. Visita a Cecilia, su madre, con quien se desahoga confesando lo infeliz que es. Cecilia le recuerda que su postura debe ser la de una mujer dócil y hacer todo lo que su marido le ordene, pues ese es su deber de esposa. Marisela asegura seguir amando a Armando y Cecilia entonces le exige que calle, pues le debe respeto y fidelidad a Eladio. Marisela asegura desear que Eladio esté muerto.

Eladio habla con Armando de la relación que sus hijos sostienen por lo que le exige que para bien de los dos haga que su hija se quede a residir en Argentina con su marido. Armando se niega y entonces Eladio lo amenaza. Son escuchados por Penélope, quien asegura que no permitirá que la separen de su hija.

Marisela pide a Fabio que recapacite y trate de ser feliz con Viviana, quien lo ama sinceramente. Él cree que no es así y que la muchacha solo se fija en él por su dinero, dominada por sus ambiciosos padres.

Alejandra piensa en cuanto odio siente hacia Marisela por haberle arrebatado el amor de Eladio para que terminara casándose con un pelado como Octavio. Jura que un día tanto su enemiga como Eladio se las pagarán, pues a los dos desea verlos destruídos, aunque para ello tenga que utilizar a su hija.

Eladio recibe en su casa una visita que lo hace temblar: Se trata de Blanca Luz León, quien le exige la deje ver a su hijo. Él se  niega y le reclama el haberlo abandonado recién nacido, cuando más la necesitó pero a la mujer, quien se dedicaba a trabajar en un burdel y a drogarse, eso ya no le importa y asegura querer componer las cosas. Son descubiertos por Marisela, a quien Eladio le exige que se marche y se encargue de que Fabio no se entere de nada. Eladio saca por la fuerza a Blanca Luz, entre la lluvia, arrojándola al fango y jurándole que jamás la dejará ver a su hijo. Nunca. Primero la mata. Ella le asegura que eso está por verse pues ella podría matarlo primero a él. Eladio la patea fuertemente en el estómago, le escupe y le exige que no vuelva más por su casa.

Maricarmen acude al mercado y encuentra su carnicería cerrada por lo que casualmente va a dar a la carnicería Zaragoza, donde tiene un cómico encuentro con Rolando. Los dos se miran asombrados y se ponen nerviosos. Son interrumpidos por Irma, quien atiende a la mujer, la cual no quita la mirada de encima al muchacho, y menos a su musculoso cuerpo.

Fabio desea saber que pasa y Marisela le asegura que todo está bien. Él la rechaza y le pregunta por qué sigue siendo buena con él que no la quiere. Ella le asegura que es su hijo y que a los hijos se les ama de la manera que son. Fabio le responde que a veces él duda que ella sea su madre y que, en el fondo, quizás eso hubiera sido mejor. Marisela llora amargamente.

Penélope discute con Armando, a quien le descubre la fotografía de Marisela. Él le asegura que esa fotografía es solo un recuerdo y ante las ofensas y celos de su mujer, él asegura que ella jampas se comparará con Marisela, la cual es mucho mejor en todos los aspectos.  Penélope jura que Maricela se las pagará.

El día en que todos arriban al caribe llega, encontrándose todos los amigos y conocidos en un lujoso hotel. Marisela siente la indiferencia de Alejandra y Penélope, sin embargo Viviana le asegura que las mujeres son odiosas por naturaleza. Marisela se alegra de al menos simpatizar con la que será la esposa de su hijo Fabio, el cual en verdad no lo es, aunque lo quiera como tal.

Joaquín no se separa un solo instante de Deyanira, a quien besa, feliz. Los dos son observados por Fabio, quien tiene que conformarse con los celos y caricias de Viviana, en las albercas.

Alejandra le dice a Maricela que ha estado recordando el pasado, cuando ella y Armando fueron novios y se tuvieron que separar. Maricela no quiere recordar el pasado pero Alejandra insiste por lo que prefiere retirarse. Alejandra jura que su enemiga es una mosca muerta que se las pagará. Lo jura. Cecilia la aborda y le pide que deje de hacer rabietas y sea una buena perdedora y acepte que Marisela es mucho mejor que ella en todos los aspectos ya que si Eladio la dejó, fue por ser una casquivana con la que solo un estúpido como Octavio se pudo casar.

Maricarmen acude a la carnicería y entabla conversación con Irma y Leónidas, con quienes se quejan de no tener quien le componga el fregadero, el cual no funciona muy bien. Irma asegura que Rolando sabe de plomería por lo que Leónidas le ordena a su hijo que acuda a casa de la mujer y le repare el fregadero. El muchacho lo hace y termina empapado por lo que Maricarmen le ofrece que se dé un baño. Él se niega mas ella insiste por lo que termina aceptando y se baña mientras ella le prepara un café. Acude a una habitación y allí lo ve desnudo, asustándose. Él se cubre, pide disculpas y por accidente queda cara a cara con ella por lo que se atreve a besarla. Cuando ella reacciona, poniéndose nerviosa, Rolando se va, mientras ella se toca los labios y el cuerpo, anodadada.

Armando, Eladio y Octavio, se juntan en el bar del hotel para conversar. Son sorprendidos por Facundo, quien deja que todo corra a su cuenta. Los hombres hablan de negocios, del pasado. Octavio, en un momento de imprudencia, deja saber sus sospechas acerca de que Alejandra aún está enamorada de Eladio.

Cecilia exige a Marisela que no se deje intimidar por sus enemigas. Le recuerda que tanto Alejandra como Penélope la odian por obvias razones pero que ella es mucho mejor en todos los aspectos. Le advierte que si no está pendiente de su marido Alejandra será capaz de todo. Marisela asegura no amar a Eladio, por lo que él puede andar o acostarse con quien se le pegue la gana.

Cae la noche y todos se disponen a marcharse a dormir, menos Eladio, quien se queda bebiendo solo en el bar. Decide ir al baño y alguien, en secreto, se acerca hasta su bebida y pone en ésta un veneno mortal para después marcharse. Él se lo bebe de un trago y después se marcha a su habitación, al lado de Marisela, quien ya se encuentra dormida.

Los Zaragoza cenan en familia, unidos, contándose lo sucedido en sus días. Gabriela deja saber que ama en secreto a Fabio y su padre le aconseja que ponga los ojos en un muchacho de su nivel o de lo contrario sufrirá, mientras que Irma pregunta a Rolando por la cocina de Maricarmen y él asegura que la dejó como nueva. Javi, por su parte, solo escucha mientras estudia, pues quiere llegar lejos después que termine la carrera de administración.

Deyanira y Fabio tienen un encuentro secreto, en el que se besan locamente y ella le pide que le dé su despedida de soltera. Los dos fornican cual bestias inmundas, llenándose de gran  placer que los hace arder en pasión.

Tempranamente Marisela despierta y se mete a bañar. Se da cuenta que Eladio no se ha levantado por lo que le habla para que lo haga. Al no tener respuesta de él se alarma y acude a moverlo. Se lleva una terrible sorpresa al descubrir que está muerto por lo que pega un grito de horror y acude a la habitación de Fabio, a quien le dice lo que ocurre. Fabio acude al lado de su padre y se da cuenta de que, en efecto, está muerto. Cecilia no lo puede creer, asustada, mientras Fabio y Marisela lloran. Todos acuden a la suite, sorprendiéndose por lo ocurrido. El doctor llega y tras revisar a Eladio, informa que el hombre ha sufrido un infarto.

A pesar del dolor de Fabio, Deyanira cree que la muerte de Eladio le ha venido como anillo al dedo pues podrá impedir su boda por lo que acude a ver a Joaquín y Facundo, con quienes se disculpa.

Alejandra acusa a Marisela de ser la responsable de la muerte de Eladio y cree que quizás ella misma la provocó con tal de deshacerse de él para quitárselo de encima y heredar su invaluable fortuna, así como para impedir la boda y ayudar a su hijo, Fabio, a seguir su romance con Deyanira. Es Cecilia quien con una fuerte cachetada pone un alto a Alejandra, a quien recuerda ser una mujer frustrada y no poder perdonar que su hija, Marisela, es mucho mejor que ella y supo ganarse el amor de Eladio, quien la prefirió mil veces antes que a la misma Alejandra, a quien Cecilia acusa de haber sido una casquivana en el pasado y haberse comportado como una mujerzuela. Viviana no puede creer lo que escucha y pregunta a su madre si eso es verdad. Alejandra solo jura que tanto Marisela como Cecilia se las pagarán y se marcha. Toma sus cosas, exige a Octavio y Silvana que ellos también hagan lo mismo.

Penélope se alegra de la muerte de Eladio pues sabe que eso le está causando un enorme dolor a Marisela. Armando no puede creer que su mujer sienta felicidad por la tragedia de otros y acude a Marisela, a quien brinda su apoyo. También habla con Facundo, a quien le dice que la boda no se puede celebrar y que deben marcharse a la ciudad lo más pronto posible.

Antes de salir del hotel, Marisela es abordada por alguien que le entrega una nota. La guarda y se marcha. Estando en el avión, recibe una llamada del médico, quien le pregunta si su marido tomaba algún tipo de medicamento fuerte pues los resultados de las pruebas que se le hicieron demuestras que ingirió algo que le causó el paro cardiaco que le llevó a la muerte. Marisela no lo puede creer: ¡Su marido fue asesinado!

Maricarmen visita la carnicería para agradecer a los Zaragoza. Asegura que la cocina ha quedado bien pero tiene algunos problemas en el baño por lo que Leónidas nuevamente le dice a Rolando que acuda a auxiliar a la mujer. Acude y ella le confiesa que todo ha sido un pretexto para pagarle y pedirle una disculpa. Él se atreve a acercarse a ella demasiado. La besa y Maricarmen le corresponde. Los están a punto de ser descubiertos por Cecilia pero él se esconde mientras la mujer cuenta a su hija lo sucedido con Eladio y le pide que se vista de luto. La solterona deja la puerta abierta para que Rolando pueda salir, aliviado.

Alejandra llora la muerte de Eladio y por ello discute con Octavio, quien se da cuenta de que su esposa no ha dejado de amar a su amor de juventud. Se lo reprocha y ella se sincera confesando estar arrepentida de haberse casado con un mediocre como él, que no sirve para absolutamente nada más que avergonzarla. Viviana llora al escuchar a sus padres discutir y se pregunta si terminará igual que su madre, amando a Fabio a pesar de su rechazo.

Eladio es velado y su familia y amigos se hacen presentes en la funeraria. Blanca Luz llega y da el pésame a Fabio, quien le pregunta quién es. Maricela la reconoce y los interrumpe, argumentando que Blanca Luz fue una antigua empleada de Eladio. Armando se acerca a apoyar a Marisela, a quien da un fuerte abrazo de condolencia causando celos en Penélope, de quien Alejandra se ríe burlonamente.

Abril 2011. Deyanira discute con Viviana, quien le prohíbe que se acerque a Fabio. Deyanira se sincera y acepta abiertamente estar enamorada del hombre y reta a su adversaria a luchar por él. Viviana la acusa de ser una mujerzuela y entonces Deyanira le contesta que quizás lo sea pero que ella, Viviana, terminará como su madre: Vieja y amargada por saber al hombre que ama casado con otra. Las dos se cachetean y son separadas por Octavio y Cecilia, quienes les exigen que se comporten. Deyanira asegura que nadie tiene la autoridad para callarla. Armando aparece y le exige a su hija que, si no puede comportarse, entonces se marche. 
Ella sale, furiosa, toma su auto y choca contra el taxi de Javi, quien no puede creer que le suceda eso y es casi sobornado por la muchacha, quien le pide que no llame a la policía de tránsito pero es demasiado tarde pues un policía los sorprende y nota que fue ella quien tuvo la culpa.

Blanca Luz habla a solas con Marisela, a quien le exige le diga la verdad a Fabio. Maricela pide tiempo a la mujer quien a cambio de su silencio exige una fuerte cantidad de dinero. Maricela promete que se lo dará a cambio de que no perturbe la vida de su hijo.

Gabriela da el pésame a Fabio, quien la trata con frialdad. Alejandra se acerca a la muchacha y le dice que el velorio es algo íntimo, familiar, por lo que ella no puede estar ahí por lo que debe marcharse. Gabriela se va y a unas cuadras descubre que su hermano ha chocado. Reconoce a Deyanira e interviene para que los dos afectados lleguen a un acuerdo. De cualquier forma el auto de Deyanira es llevado a un corralón. Gabriela ofrece llevarla hasta su casa en el taxi de su hermano, quien al principio se niega pero termina accediendo. Tras dejar a la muchacha, Javi se queja de la gente rica, la cual quiere solucionarlo todo chantajeando al que menos tiene.

Blanca Luz se droga en casa y sale a la calle, donde se encuentra con El gato, quien le pide el dinero que le debe, cacheteándola. Ella le promete que pronto le dará lo que le debe y cuando él le pregunta sobre el negocio con el padre de su hijo ella le jura que no se logrará puesto que él ha muerto. El hombre cree que aún puede sacar ventaja chantajeando a la viuda. Le hace el amor a Blanca Luz sin que siquiera ella se dé cuenta de lo drogada que está.

En su cama, Rolando no deja de pensar en Maricarmen y, conversando a solas con Dios, cree que esa solterona le ha movido sentimientos que nunca antes había sentido por nadie por lo que cree estarse enamorando.

Al estar a solas en casa, cansada, sola, Maricela busca un somnífero en su bolsa y encuentra la carta que le fue entregada en el lobby del hotel. Es solo un mensaje que la sorprende y aterra todavía más. El mensaje dice: MUERTO EL PERRO, SE ACABÓ LA RABIA. Marisela ahora está completamente segura de que su marido fue asesinado.

La familia Linares desayuna y Armando es interrumpido pues Marisela lo espera. El saber que ella está presente en casa hace que Penélope se sienta nerviosa. Es tranquilizada por Deyanira, quien le asegura que su padre no es capaz de traicionarlas. Mientras, él habla con la visita, quien le cuenta que ha descubierto que Eladio fue envenenado y revela sospechar de todos los que acudieron al viaje. Le pide apoyo absoluto y entonces aparece Penélope, quien le dice que ella ya no tiene el apoyo de nadie pues si antes la toleraban fue por consideración a su marido, pero ahora que él ha muerto, ella nada tiene que ver con ellos. Armando pone en su sitio a su esposa y exige respeto para Marisela. Entonces Penélope explota y deja salir sus sentimientos y celos logrando que Marisela le suelte una fuerte cachetada asegurándole que ya no es la misma y que ahora que ya no está Eladio para detenerla y opacarla, está dispuesta a sacar las uñas. Armando le promete a Marisela que convocará a todos para unirse en su casa y discutir lo que ella le ha revelado.

Alejandra aconseja a Viviana que haga lo posible por embarazarse ahora que Fabio se ha convertido en un heredero, pues solo así pueden casarse y obtener tajada de la cuantiosa herencia.

Maricarmen revela a Cecilia estar decidida a buscar un hombre que la ame. Recibe una cachetada como respuesta. SU madre la toma de los cabellos y le dice que ella nunca se casará con nadie. Cecilia con llanto reclama tener cuarenta años y tener derecho a ser feliz. La malvada madre le recuerda que su único derecho y obligación es cuidar de ella hasta que falte. Al quedar sola, Maricarmen jura que será feliz aunque para ello tenga que deshacerse de su propia madre.

Fabio se presenta en las empresas para tomar el puesto de su padre ayudado por Gabriela, quien le dice que nadie podrá ocupar el puesto de su padre. Fabio enfurece y decide despedirla. Interviene Octavio, quien le advierte que primero debe hablar con Armando pero el joven ya ha decidido lo que hará. Se lleva una desagradable sorpresa cuando Armando aparece y le dice que Gabriela seguirá trabajando en las empresas y que el sitio de Eladio será ocupado por Marisela, quien es la heredera universal de su padre.

En la carnicería, Leónidas e Irma notan que Rolando parece ido por lo que creen que se ha enamorado y le hacen burla. Él se enoja y se marcha asegurando que no regresará a trabajar durante el día. Se planta fuera de la casa de las Gaitán hasta que Maricarmen sale y la asusta por la espalda. Ella le pregunta qué hace ahí pues teme a que Cecilia los descubra. Él la besa y la toma de la mano, llevándosela a una cafetería, donde le confiesa estar enamorado de ella aunque pueda ser su hijo por la diferencia de edades. Los dos se besan fuertemente.

Alejandra no puede dejar de disfrutar cuando Penélope le cuenta lo que le ha dicho a Marisela. Asegura que ella también hará lo mismo.

Deyanira acude a pagar su multa y recuperar su unidad y se vuelve a topar con Javi, quien le propone que sean amigos y lo disculpe por ser grosero. Ella desiste pero al final termina aceptando. No le entregan la unidad por lo que él se ofrece a llevarla a casa.

Hay una junta en las empresas y en ella Armando anuncia que ahora Marisela es la socia mayoritaria. Las mujeres no pueden creerlo y se niegan pues ellas tienen acciones en la empresa y desean retirarlas. Tanto Armando como Marisela están dispuestos a aceptar que Alejandra y Penélope se retiren pues pronto ingresará un nuevo socio. Todos se aterran cuando Marisela les dice que está enterada de que Eladio no murió naturalmente, si no que fue asesinado por uno de ellos.

Viviana habla con Joaquín, a quien le dice que Deyanira ha mantenido relaciones secretas con Fabio y que los dos han sido amantes desde hace mucho tiempo. Joaquín se siente terriblemente mal por el engaño de su ex prometida por lo que acude a encararla. Ella lo acepta y le pide que nunca más la vuelva a buscar pues no lo ama y jamás lo amará. Asegura estar perdidamente enamorada de Fabio.

El gato se presenta ante Fabio, a quien interroga y ofrece drogas. Él se niega y lo corre de su casa. El hombre entonces espera a que llegue Marisela, a quien amenaza con decir la verdad de su origen al muchacho si ella no le da una fuerte suma de dinero. Marisela piensa que todo se trata de un chantaje de Blanca Luz por lo que da el dinero al gato jurándole que será lo único que le dará en toda su vida. Al salir ella de casa, alguien intenta atropellarla por lo que cree que el asesino de su marido está asustado. Visita a Alejandra, a quien acusa de tener suficientes motivos como para querer asesinar a Eladio, puesto que siempre estuvo enamorada de él y con tal de perjudicarla es capaz de todo. Alejandra se burla de Marisela y la corre de su casa. Se indigna al saberse acusada y se asombra cuando Marisela le dice que Fabio no ha heredado absolutamente nada.

Maricarmen se siente contenta, feliz, y lo hace notar. Cecilia solamente la observa y le pregunta qué es lo que le pasa. La solterona no dice absolutamente nada pero su madre no es tonta y sospecha que tiene un amorío con alguien.

Marisela comienza sus labores en la empresa y Armando la besa confesándole seguir amándola. Ella lo rechaza pero él insiste. Se besan fuertemente y son descubiertos por Fabio, quien solo ofende a su supuesta madre hasta que Armando, con un golpe en la mejilla, lo detiene y exige respeto.

El gato se gasta el dinero que Marisela le dio y hace una visita a Blanca Luz, a quien le exige que pida más dinero a Marisela. Blanca Luz reacciona y cree que lo mejor será que la verdad se sepa.

Cecilia descubre a Maricarmen besándose con Rolando por lo que la cachetea frente su amado, avergonzándola. Discuten dentro de casa y ante las bofetadas de su madre, Maricarmen se defiende y le levanta la mano a la mujer, asegurándole que si no la deja irse la matará, pues está cansada de ella. Maricarmen toma sus cosas y se marcha a pesar de las amenazas de su madre.

Alejandra llega a casa y se aterra ante la presencia de Braulio, quien le dice que ha regresado a recuperar a su hija. Ella trata de engañarlo diciéndole que su hija murió pero él sabe que Viviana está viva. Cuando Octavio escucha semejante cosa, su corazón se desmorona. No puede creer que Alejandra haya sido capaz de engañarlo. Ella se descara y confiesa que lo utilizó. Octavio decide abandonar a su mujer y tramitar el divorcio.

La casa de los Zaragoza es asaltada y entre lo que se roban van incluidos los ahorros de Javi, quien decide buscar un trabajo y encuentra uno de chofer de Marisela. Nuevamente se vuelve a encontrar con Deyanira, con quien charla amistosamente despertando los celos de Fabio, quien lo insulta. Para aplacar la ira del muchacho, Deyanira asegura que Javi es su novio, por lo que lo besa. Javi no lo puede creer por lo que en venganza más tarde invita a Gabriela a trabajar en su departamento. Ella va y se sorprende cuando el, en un arranque, la besa, por lo que la muchacha se deja llevar. Son descubiertos por Dinora, quien la cachetea al igual que a Fabio, poniendo fin a la relación que tiene con él.

Alejandra se encuentra desesperada y acude a Penélope, quien se encuentra igual pues sabe que su marido está enamorado de Marisela. Las dos mujeres desean deshacerse de las piedras que se interponen en sus caminos y juran que lo harán.

Joaquín rompe su relación con Deyanira, quien le desea lo mejor. Él busca a Viviana, a quien pregunta si está interesada en salir con él. Ella acepta y, por su parte, ni siquiera pone fin a su relación con Fabio, la cual cree perdida.

Rolando presenta a Maricarmen como su novia ante su familia, la mujer es bien recibida por los Zaragoza, quienes la cobijan como un miembro más de su familia.

Blanca Luz habla con Marisela y le cuenta su terrible historia y como se dedicó a trabajar dentro de la prostitución, donde conoció a Eladio, de quien se enamoró y a quien entregó su hijo recién nacido porque ella no podía cuidarlo. Marisela se estremece al saber que Eladio no es el padre de Fabio, si no El Gato, quien siempre ha padroteado a Blanca Luz y ahora desea extorsionar a Marisela, por lo que es necesario decir la verdad. Marisela ofrece a Blanca Luz una fuerte suma de dinero para que se vaya lejos y se olvide de todo, a cambio de que no le diga la verdad a Fabio, al que ella quiere como un hijo verdadero pero ya es demasiado tarde puesto que él las ha escuchado. Blanca Luz intenta abrazarlo y él la rechaza y corre de su presencia, asegurando que su única madre es Maricela.

TRES MESES DESPUES: Octavio y Alejandra firman su divorcio a pesar que Viviana intenta que no lo hagan. Aparece Braulio, quien confiesa la verdad a la muchacha, la cual no puede creer que Octavio no sea su padre.

Marisela tiene una relación con Armando. Los dos se aman profundamente. Él le promete que se divorciará de Penélope, la cuál cada día sufre más de los nervios y está enferma de odio hacia Marisela.

Perdida en las drogas, Blanca Luz se siente derrotada sin poder recuperar a su hijo. El gato la maltrata y le exige que pida dinero pero ella no desea hacerlo. Él la golpea y le dice que matará a su hijo entonces. Ella le confiesa que Fabio también es hijo suyo.

Deyanira tiene un romance con Javi pero a escondidas se sigue viendo con Fabio, del cuál está realmente enamorada. Teme salir perjudicada al jugar con los dos.

Viviana, a pesar de todo, desea que Octavio sea quien la entregue en el altar el día que se case con Joaquín.

Armando avisa a Penélope que tras la boda de Viviana y Joaquin se divorciarán, pues ya no pueden seguir juntos. Ella se niega y le jura que jampas le dará el divorcio para que corra a los brazos de su amante.

Viviana decide abandonar a su madre. Alejandra se queda totalmente sola y llena de locura tiene alucinaciones. Asegura que ella sabe quién mató a Eladio.

Braulio visita a Octavio en su oficina. Le dice que Alejandra alucina y asegura saber quién mató a Eladio. Marisela los escucha y decide ir a casa de la mujer, a quien el asesino dispara momentos antes de que llegue. Al descubrir el cuerpo de Alejandra, Marisela teme por su vida. Viviana llora amargamente la muerte de su madre, a la que perdona sinceramente. Abraza a Marisela, quien le ofrece todo su apoyo incondicional.

Javi descubre a Deyanira besándose con Fabio. Arma un escándalo y el primero se sorprende al descubrir que su novia ha jugado con los dos. Ambos deciden terminar definitivamente con ella. Acude a su madre, quien le cuenta que Armando tiene amoríos con Marisela y que quiere dañarlas.

Cecilia y Maricarmen se encuentran y la primera trata de obligar a su hija a regresar a la casa. Maricarmen se niega y jura a su madre que jamás regresará pues al fin ha encontrado una familia.

Penélope jura que Marisela no le arrebatará a su marido ni tampoco la dejará ser feliz nunca.

El día de la boda entre Viviana y Joaquín llega y los dos se casan. Hacen una fiesta hermosa a la que acuden los conocidos menos Penélope, quien sorprende a Marisela cuando ésta llega a su casa. Le confiesa cuanto la odia y le dispara pero Armando se interpone por lo que él sufre el impacto, alarmando a las mujeres, más a la nerviosa y alcoholizada Penélope, quien asegura que solo quería matar a Marisela de la misma forma que mató a Eladio y Alejandra. Todos se sorprenden al saber la verdad, incluso Deyanira, quien lo ha escuchado todo. Penélope es enviada a prisión y sentenciada a cadena perpetua.

El gato maltrata a Blanca Luz, quien desea dejarse morir. Él busca a Fabio y le exige que se haga cargo de él pues es su obligación como hijo. Fabio lo manda a sacar de las empresas, las cuales dirige ahora por un poder que Marisela le dio. Al marcharse, el gato es atropellada y pierde la vida.

Armando se encuentra fuera de peligro y es dado de alta del hospital. De inmediato comienza los tramites de su divorcio.

Marisela pide a Cecilia que acepte la relación que Maricarmen tiene con el muchacho que ama. Las tres mujeres  hablan, recuerdan el pasado, pero Cecilia es orgullosa y cree que Rolando es demasiada poca cosa para Maricarmen, a demás que podría ser su hijo.

Deyanira pide perdón a Javi, quien se gradúa y comienza a trabajar en las empresas de Armando y Marisela. Los dos se besan fuertemente y deciden seguir con su relación.

Braulio se despide de Viviana y Joaquín. Pide a Octavio que cuide de la muchacha y se encargue de que sea feliz. Viviana informa que está embarazada.

Pasa el tiempo y con la convivencia de trabajo Gabriela y Fabio comienzan a llevarse bien hasta que entre ellos surge el amor por lo que se hacen novios.

Penélope es obligada a firmar el divorcio por lo que Armando queda libre para casarse con Marisela, quien acude al reclusorio para hablar con la asesina, a quien ofrece su ayuda para reducir su condena pero Penélope la rechaza y solo despotrica en su contra, recordándole cuánto la odia.

Irma acude a hablar con Cecilia, a quien asegura que aunque su familia es pobre, son honrados y luchan por salir adelante. También le dice que desde que su hijo Rolando es novio de Maricarmen, se ha empeñado en salir adelante, en superarse, tanto, que ya ha comenzado a estudiar. A pesar de ello Cecilia se muestra indiferente.

Maricarmen y Rolando se instalan en un modesto departamento donde hacen el amor. Ella se entrega con singular pasión y se enamora mucho más de él. Al final Cecilia termina por aceptar al muchacho y pide perdón a su hija por el daño que le hizo.

Marisela y Armando se casan. Sellan su amor con un fuerte beso y todos son felices para siempre.



FIN










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